Los más de 5.000 empleados de la
sede principal de Google, en la ciudad de San José de California (EE.UU.),
coinciden en que este es el mejor trabajo de sus vidas. En las oficinas de esta
gigantesca compañía no existen los horarios, los jefes gruñones, las
interminables reuniones, los memorandos o llamados de atención. La palabra
“aburrimiento” fue desterrada y la diversión se convirtió en la estrategia para
motivar la creatividad e incentivar la eficacia en la producción.
Todas las personas que lograron
pasar el difícil proceso de selección para formar parte de la familia Google
trabajan con una sonrisa en su rostro. El estrés y la presión, que sufren la
mayoría de asalariados en el mundo, no existen para ellos.
Todos los días desayunan,
almuerzan y cenan gratis en alguno de los 17 restaurantes que tiene este
complejo de oficinas. Comida asiática, mexicana, japonesa, vegetariana y
americana son tan sólo algunas de las opciones a las que pueden acceder de
acuerdo con su apetito. La mayoría de los platos están preparados con verduras
y frutas orgánicas que crecen en uno de los jardines de la compañía.
Como si fuera poco, en cada
edificio hay una estación de café con neveras repletas de gaseosas, yogures,
leche, agua y jugos. Además de una barra de cereales, una canasta de frutas y
un estante atestado de chocolates, papas fritas, galletas y todo tipo de
galguerías.
Precisamente pensando en su salud
por cuenta de este tentador menú, las directivas de la compañía adecuaron un
gimnasio al que pueden acceder los empleados a la hora que quieran del día y en
el que también se dictan clases de yoga, tai chí, kick boxing y pilates. Tali
Jang, una joven estadounidense que forma parte del equipo de comunicaciones
internas de Google, confiesa que el bienestar es una de las principales
preocupaciones de sus jefes. Por eso, hay una piscina al aire libre y una
cancha de voleibol playero en la que se juegan varios torneos al año. “Como los
edificios quedan tan lejos uno de otro, cuenta Jang, a la salida de cada uno
hay parqueadas más de una docena de bicicletas de colores amarillo, rojo y
azul, que utilizamos para desplazarnos”.
En el interior de las oficinas, y
con el objetivo de crear un ambiente propicio para la generación de ideas
novedosas, hay tableros gigantes de ajedrez, juegos de mesa, sofás de todos los
colores y formas, aviones que cuelgan del techo, grafitis en los muros y toda
clase de juguetes que invitan más a la diversión que al deber.
“Es como estar en un parque”,
asegura Jang mientras cuenta entre risas que todos los que trabajan en Google
son personas muy inteligentes, pero bastante particulares y un tanto
excéntricas. Y recuerda que hace poco un grupo de diseñadores decidió decorar
con flamencos la boca de un dinosaurio gigante que hay en uno de los jardines o
que todos los días se reúnen otros para debatir los episodios de una serie de
televisión. Y concluye advirtiendo que para estar en Google más que personas
superinteligentes se necesitan mentes creativas y abiertas a todo lo que no sea
convencional.
Fuente: Ecualinkblog.com
Categorías:
Tecnologia










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